Navegación de entradas ¡Ay, dormir de los cielos, más sabes que buñuelos y que caldo de aves, no plega a Dios te me acabes!¡Ay, febreracho, febreracho, qué ganas tengo que te marches! Pues con un día que me queda y alguno que me regale el mes de marzo, aún irás con el cencerro debajo del brazo.