Navegación de entradas Cachito de cielo como el de Tafalla, nunca jamás lo encontré.Cada «gurrión» tiene su corazón. «gurrión», gorrión. Mi amigo Moncho, de Beire, se comparaba con un «gurrión». A la pregunta: «¿Cómo estás, Moncho?», contestaba: «Como un gurrión».