Refrán Le dijo el trigo al centeno: «Oh, centeno zambilargo, ancha espiga y poco grano»; y el centeno le dijo al trigo: «Calla, calla, porretudo, que en las hambres bien te ayudo».
Refrán A nadie le parecieron sus hijos feos. Porque el amor paterno ciega hasta el punto de no ver los defectos de los hijos.